Qué ver en Senegal
Senegal esconde una riqueza turística que sorprende por su variedad. Desde ciudades coloniales hasta parques naturales, este país africano ofrece experiencias para todos los gustos. Te presentamos los lugares imprescindibles que no puedes perderte en tu viaje.
Planifica tu ruta con lo mejor que ver en Senegal
Con tantos destinos imprescindibles, planificar tu viaje a Senegal es clave para aprovechar al máximo tu tiempo. Combina ciudades coloniales como Saint Louis, experiencias naturales en el Sine-Saloum y safaris en Bandia o Fathala. No olvides dedicar tiempo a las playas de la Petite Côte y Cap Skirring, y déjate seducir por la autenticidad del País Bassari. Senegal ofrece rutas para todos los gustos y duraciones, garantizando un viaje inolvidable.
Dakar: La vibrante capital senegalesa imprescindible de ver en Senegal
La capital, Dakar, es el punto de partida perfecto para descubrir Senegal. Esta vibrante metrópoli combina modernidad y tradición en cada esquina, ofreciendo una experiencia urbana auténticamente africana. Visita el Museo de las Civilizaciones Negras, uno de los espacios culturales más importantes del continente, donde podrás conocer la historia y el arte de la diáspora africana. El mercado de Kermel te sumerge en la vida local con sus puestos de frutas tropicales, especias y artesanía tradicional.
No puedes perderte la imponente Estatua del Renacimiento Africano, que con sus 49 metros de altura domina el horizonte de la ciudad desde las colinas de Ouakam. Los barrios de Ngor y Almadies ofrecen playas urbanas donde los dakarenses disfrutan del océano Atlántico, mientras que la península de Almadies marca el punto más occidental del continente africano. Desde aquí, las puestas de sol sobre el océano son inolvidables.
Isla de Gorée: Patrimonio y memoria histórica de Senegal
A solo 20 minutos en ferry desde Dakar, la Isla de Gorée te espera con su conmovedora historia. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta pequeña isla fue uno de los mayores centros de comercio de esclavos de África Occidental durante los siglos XV al XIX. La Casa de los Esclavos (Maison des Esclaves) es una visita imprescindible, con su famosa «Puerta del No Retorno» que simboliza el último lugar que pisaron millones de africanos antes de ser embarcados hacia América.
Más allá de su pasado doloroso, Gorée cautiva con sus casas coloniales de colores pastel, calles empedradas sin tráfico motorizado y una atmósfera de tranquilidad única. El Fuerte d’Estrées alberga el Museo Histórico de Senegal y ofrece vistas panorámicas del Atlántico. Desde la colina del Castel, bordeada de baobabs centenarios, disfrutarás de las mejores vistas de la isla mientras artistas locales exhiben sus obras de arte bajo la sombra de los árboles.
Petite Côte: Las mejores playas de Senegal
La Petite Côte concentra las mejores playas del país y es el destino turístico de playa por excelencia. Saly es el principal centro turístico de Senegal, con una amplia oferta de hoteles, restaurantes y actividades acuáticas. Sus playas de arena dorada y aguas cálidas del Atlántico son perfectas para el descanso, mientras que su ambiente nocturno atrae tanto a turistas como a senegaleses de todo el país.
Somone ofrece una alternativa más tranquila con su hermosa laguna protegida, ideal para observar aves y disfrutar de paseos en kayak entre manglares. Mbour es uno de los puertos pesqueros más importantes del país, donde cada tarde podrás presenciar el espectacular regreso de las coloridas piroguas cargadas de pescado fresco. El mercado de pescado de Mbour es una experiencia sensorial inolvidable que te conecta con la vida tradicional senegalesa.
Joal-Fadiouth, conocida como la Isla de las Conchas, es uno de los lugares más singulares de Senegal. Esta pequeña isla artificial está literalmente construida sobre millones de conchas acumuladas durante siglos. Su cementerio mixto, donde conviven tumbas musulmanas y cristianas decoradas con conchas, simboliza la tolerancia religiosa que caracteriza a Senegal. Pasea por sus callejuelas bordeadas de graneros tradicionales y cruza el puente de madera que une la isla con tierra firme.
Sine-Saloum: El delta de los manglares
El delta del Sine-Saloum es uno de los ecosistemas más espectaculares de Senegal. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011 y Reserva de la Biosfera desde 1980, este laberinto de manglares, islas, brazos de agua salada llamados «bolongs» y marismas se extiende sobre 76.000 hectáreas protegidas como Parque Nacional desde 1976. La mejor época para visitarlo es entre octubre y diciembre, cuando la fauna es más abundante.
Palmarin, Ndangane y Mar Lodj son las bases ideales para adentrarte en este ecosistema único mediante excursiones en piragua o kayak. Durante el recorrido por los bolongs, canales estrechos donde el agua dulce de los ríos Sine y Saloum se mezcla con el agua salada del Atlántico, observarás una extraordinaria diversidad de aves migratorias, delfines, monos y, con suerte, manatíes. Las puestas de sol sobre los manglares crean un espectáculo de colores inolvidable.
No te pierdas el Baobab Sacré de Nianing, uno de los baobabs más grandes de Senegal, venerado por las comunidades locales. Toubakouta es otro punto de acceso popular al delta, desde donde parten excursiones que incluyen visitas a aldeas tradicionales serer, donde podrás aprender sobre las técnicas ancestrales de pesca y la recolección de ostras en los manglares.
Saint Louis y el norte: Patrimonio colonial y santuarios de aves
Saint Louis, antigua capital colonial francesa de Senegal y toda África Occidental, es una joya arquitectónica declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situada en una isla en la desembocadura del río Senegal, esta ciudad exhibe una arquitectura colonial francesa excepcional con sus casas de dos plantas con balcones de hierro forjado, edificios administrativos históricos y el icónico Puente Faidherbe que conecta la isla con el continente.
Pasea por las calles de la isla de Saint Louis descubriendo galerías de arte, talleres de artistas y edificios coloniales restaurados que hoy albergan hoteles boutique y restaurantes. La ciudad fue cuna de la música senegalesa y sigue siendo un importante centro cultural donde el jazz y la música tradicional se fusionan en festivales durante todo el año.
A 60 kilómetros al norte de Saint Louis, el Parque Nacional de Djoudj es el tercer santuario de aves más importante del mundo. Este humedal de 16.000 hectáreas acoge cada año a más de 3 millones de aves migratorias que escapan del invierno europeo, incluyendo pelícanos blancos, flamencos, cormoranes y garzas. La mejor época para visitarlo es entre noviembre y abril, cuando las poblaciones de aves alcanzan su máximo esplendor.
La Langue de Barbarie es una estrecha franja de arena de 30 kilómetros que separa el río Senegal del océano Atlántico. El Parque Nacional de la Langue de Barbarie, creado en 1976 y que abarca 2.000 hectáreas, protege playas infinitas donde anidan tortugas marinas entre octubre y febrero, especialmente la tortuga verde y la tortuga olivácea. Sus dunas fijadas por filaos y sus colonias de pelícanos y otras aves marinas ofrecen excelentes oportunidades para el avistamiento de fauna.
Lago Rosa: El fenómeno natural de aguas rosadas
A 35 kilómetros al norte de Dakar se encuentra el espectacular Lago Rosa o Lac Retba, famoso por sus aguas de color rosa chicle. Este fenómeno natural se debe a la bacteria Dunaliella salina que vive en el agua hipersalina y produce pigmentos rojos para absorber la luz solar. La intensidad del color rosa varía según la estación, siendo más espectacular durante la estación seca entre noviembre y junio, especialmente en las horas de máxima insolación.
El lago tiene una concentración de sal diez veces superior a la del mar, convirtiéndolo en el «Mar Muerto» de Senegal. Puedes nadar en sus aguas y experimentar la flotación excepcional que proporciona esta hipersalinidad. Durante décadas, el Lago Rosa fue el punto de llegada del mítico rally Paris-Dakar, añadiendo un toque de aventura a su leyenda. Hoy en día, la extracción artesanal de sal continúa siendo una actividad económica importante, y podrás observar a los recolectores trabajando con métodos tradicionales.
Desierto de Lompoul: Dunas bajo las estrellas
El desierto de Lompoul ofrece una experiencia sahariana en miniatura sin alejarte demasiado de la costa. Este pequeño desierto de dunas naranjas de hasta 50 metros de altura se encuentra a 145 kilómetros al sur de Saint Louis. Pasar una noche en un campamento bajo las estrellas, con música tradicional alrededor del fuego y la inmensidad del cielo estrellado sobre ti, es una experiencia mágica que no olvidarás.
Puedes explorar las dunas en camello al atardecer, practicar sandboarding o simplemente disfrutar de la tranquilidad del paisaje desértico. La mejor época para visitar Lompoul es entre noviembre y abril, cuando las temperaturas son más agradables y el cielo está despejado para observar las estrellas con total claridad.
Casamance: El sur auténtico y salvaje
La región de Casamance, al sur del país y separada del resto de Senegal por Gambia, despliega un paisaje radicalmente diferente: selvas tropicales exuberantes, arrozales verde esmeralda, bosques de palmeras y la fascinante cultura diola. Esta región, más húmeda y verde que el norte, ofrece una experiencia auténtica lejos del turismo masivo.
Ziguinchor, la capital regional, es una ciudad relajada con mercados coloridos donde se venden frutas tropicales, cacahuetes, pescado ahumado y artesanía diola. Desde aquí parten las excursiones hacia los pueblos tradicionales y las zonas naturales de Casamance. El río Casamance, con sus bolongs y manglares, es perfecto para excursiones en piragua observando caimanes, hipopótamos y una gran variedad de aves.
Cap Skirring presume de tener las playas más bellas de África Occidental. A 70 kilómetros de Ziguinchor, este balneario costero desarrollado por franceses en los años 60 ofrece kilómetros de playas de arena blanca bordeadas de palmeras y cocoteros. A diferencia de otros destinos, la playa no está dividida en secciones privadas, permitiendo largos paseos ininterrumpidos por la orilla. Las olas suaves son ideales para iniciarse en el surf, y el ambiente es mucho menos masificado que en Saly.
La isla de Carabane, accesible en piragua desde Elinkine, conserva vestigios coloniales en un ambiente tropical paradisíaco. Esta pequeña isla fluvial cuenta con una iglesia bretona del siglo XIX, casas coloniales abandonadas cubiertas de vegetación y playas tranquilas. Kafountine y Abene son destinos para viajeros que buscan autenticidad, con playas vírgenes, escuelas de djembé y una vida local muy presente.
País Bassari: Trekking y culturas ancestrales
Para los más aventureros, el País Bassari en la región sureste de Senegal, cerca de Kédougou, ofrece paisajes montañosos, trekking entre aldeas tradicionales y una inmersión total en culturas ancestrales. Esta región, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012, alberga los pueblos bassari, bedik y peul, que mantienen sus tradiciones prácticamente intactas.
Kédougou es la puerta de entrada a esta región y base para explorar la cordillera de Futa Djalon. Desde aquí, pistas de tierra cubiertas de lianas conducen a Dindefelo, donde se encuentra la impresionante cascada de Dindefelo de 115 metros, la única cascada significativa de Senegal. El trekking hasta la cascada atraviesa paisajes espectaculares de sabana arbolada y permite avistar chimpancés en su hábitat natural.
Tambacounda es el punto de conexión entre el oeste y el este de Senegal, una ciudad de paso hacia el País Bassari y el Parque Niokolo-Koba. En el camino puedes visitar aldeas malinke y observar buscadores de oro trabajando con métodos rudimentarios en los ríos de la región.
Touba: La ciudad santa del mouridismo
Touba es la ciudad santa del mouridismo, una de las cofradías sufíes más importantes de Senegal. Su monumental Gran Mezquita, con minaretes de 87 metros de altura, es uno de los edificios religiosos más impresionantes de África Occidental. Touba es una ciudad espiritual donde no se vende alcohol ni tabaco, y donde millones de peregrinos se reúnen cada año durante el Grand Magal, la mayor peregrinación religiosa del país.
La visita a Touba requiere respeto por las normas religiosas: vestimenta modesta obligatoria, prohibido fumar y consumir alcohol, y las mujeres deben cubrirse la cabeza. La experiencia permite comprender la profunda importancia de la religión en la sociedad senegalesa y la devoción de los mourides hacia el fundador de la cofradía, Cheikh Ahmadou Bamba.
Kaolack: Encrucijada comercial y cultural
Kaolack es una importante ciudad comercial situada en el corazón de Senegal, conocida por su enorme mercado cubierto donde se comercia cacahuete, la principal exportación agrícola del país. La mezquita de Kaolack y sus talleres artesanales de curtido de pieles ofrecen una visión auténtica de la vida urbana senegalesa lejos de las rutas turísticas convencionales.
Safaris y reservas naturales de Senegal: Fauna africana en libertad
La Reserva de Bandia, a solo una hora de Dakar y muy cerca de Saly, es perfecta para un safari de medio día observando jirafas, rinocerontes, búfalos, antílopes, cebras y cocodrilos en un entorno de sabana protegida. Aunque es una reserva relativamente pequeña de 3.500 hectáreas, ofrece encuentros cercanos con la fauna africana sin necesidad de desplazamientos largos.
La Reserva de Fathala, situada en el delta del Sine-Saloum, combina safari con experiencias de lujo. Aquí puedes realizar el famoso «paseo con leones», una experiencia única caminando junto a leones adultos en un entorno controlado. La reserva también alberga rinocerontes, búfalos, jirafas y diversas especies de antílopes.
El Parque Nacional Niokolo-Koba, el más grande de Senegal con 913.000 hectáreas declaradas Patrimonio de la Humanidad, es un destino para auténticos aventureros. Situado en el sureste del país, cerca de la frontera con Guinea, alberga leones, leopardos, elefantes (aunque en números reducidos), hipopótamos, búfalos, más de 80 especies de mamíferos y 330 especies de aves. La mejor época para visitarlo es la estación seca (diciembre a mayo) cuando los animales se concentran alrededor de los puntos de agua.
Consejos prácticos para tu viaje a Senegal
La mejor época para viajar a Senegal es durante la estación seca, entre noviembre y mayo, cuando las temperaturas son agradables y las lluvias escasas. La estación húmeda (junio a octubre) puede dificultar los desplazamientos por carreteras de tierra, especialmente hacia el País Bassari y Casamance, aunque el paisaje se vuelve excepcionalmente verde.
Senegal es uno de los países más seguros y estables de África Occidental, con una población acogedora que practica la tradicional hospitalidad senegalesa llamada «teranga». El francés es el idioma oficial, aunque el wolof es la lengua más hablada. El franco CFA de África Occidental es la moneda oficial. La gastronomía senegalesa, con platos como el thieboudienne (arroz con pescado), el yassa (pollo o pescado marinado) y el mafé (guiso con salsa de cacahuete), es deliciosa y variada.
Completa tu viaje a Senegal combinando cultura, naturaleza, playas y aventura en un país que te sorprenderá por su diversidad y la calidez de su gente.


